viernes, 20 de noviembre de 2009

Práctica nº4: Aceleración del aprendizaje





¿Puede acelerarse el aprendizaje? Y de ser así ¿es conveniente hacerlo?

Sí, pero no de cualquier manera y a cualquier precio. Por lo tanto, estimamos que la forma más adecuada de acelerar el aprendizaje de un niño es la siguiente:

· Aprendizaje natural: siguiendo la estela de Piaget deberíamos atenernos al desarrollo y evolución natural del niño, es decir, atendiendo a sus demandas y sus inquietudes.
Por ejemplo: los hijos de familias de etnia gitana desarrollan antes las capacidades lógico numéricas (cálculo matemático) que a leer y escribir porque es necesario dentro de su entorno.
En este ejemplo también tenemos que tener en cuenta la visión de Vygotsky de la influencia del entorno sociocultural en el proceso de aprendizaje del niño.

· Inteligencia emocional: si atendemos a la evolución natural del niño, a sus demandas, a sus inquietudes, entonces no podemos olvidar un concepto fundamental: inteligencia emocional. Inteligencia emocional entendida tanto desde el punto de vista del docente como del discente. En el primer caso nos referimos a la detección por parte del profesor de las emociones del niño y a la capacidad de saber gestionarlas. Para ello, el maestro deberá reconducir las emociones positivas del niño a favor de un aprendizaje determinado.

· Consolidar conocimientos: si atendemos al aprendizaje natural del niño y a su inteligencia emocional, entonces tendremos muchas más posibilidades de éxito. Es decir, el niño hará suyos e interiorizará con mucha más facilidad los conocimientos adquiridos.

· Criterio propio: si el niño ha interiorizado los conocimientos, poco a poco podrá ir desarrollando un criterio propio sobre las cosas y, por extensión, irá determinando su personalidad y su visión del mundo.

· Independencia: en el momento en el que el niño va desarrollando su personalidad va adquiriendo una visión independiente y propia del mundo. De esta forma, se irá debilitando progresivamente la dependencia del adulto.

· Competitividad sana: la interacción entre los niños debe ser positiva. El maestro debe reconducir las actividades en clase de manera que los alumnos se estimulen y se enriquezcan unos a otros. Nos referimos a un tipo de competitividad positiva y enriquecedora. Muy al contrario de lo que se entiende en algunos contextos como competitividad, es decir, el triunfador es el que gana al margen de las formas que haya utilizado.

En definitiva, se trata de estimular al niño, y por qué no, acelerar su aprendizaje de forma natural si él así lo demanda (y atendiendo a la diversidad), pero sin estresarle ni sobre estimularle. Por otra parte, un error muy común de muchos padres es proyectar sus frustraciones y deseos en sus hijos. Por lo tanto, no se trata de que los niños se conviertan en lo que desearon ser sus padres y no fueron, sino en lo que ellos quieran ser.

1 comentario:

  1. Habéis introducido una idea que me parece un factor fundamental en el caso de que queramos acelerar el aprendizaje, que hasta el momento no me había planteado y es el consolidar los conocimientos.
    Consolidar los conocimientos es lo único que posibilitara el éxito a la hora de enseñar a un niño conceptos que no pertenecen a su nivel y que de otra forma podrían confundir más aun al niño o simplemente podría olvidarlos.

    María Díaz 1º de Primaria

    ResponderEliminar